Me desperté congelada, aún no había amanecido, pero sabía que sino me movía moriría de frío allí mismo. Salí del tronco y empecé a andar.
“Joder, que frío” pensé. A pesar de que había amanecido, estaba nevando y apenas llevaba ropa de abrigo encima, además estaba húmeda. Tras más de una hora de camino comencé a sentirme débil para seguir andando, me desvanecí en la fría nieve, mis párpados empezaron a cerrarse y pude notar como mi cuerpo dejaba de responder poco a poco…las piernas…los brazos…todo…hasta que caí en un profundo sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario