lunes, 14 de noviembre de 2011

R. 5. Cena de Navidad

No quería bajar, pero mi estómago rugía, así que me puse en pie y decidí bajar. Las escaleras estaban justo al lado de la puerta de la habitación en la que me encontraba. Eran estrechas, las bajé y enseguida me encontré en el salón donde de repente fui el centro de atención. Reconocí al hombre mayor que había subido cuando desperté presidiendo la mesa; a su izquierda, una niña pequeña me miraba con unos grandes ojos azul cielo mientras mostraba una amplia sonrisa; enfrente de ella, el que parecía ser su hermano, también tenía los ojos azules, pero enseguida los bajó y se centró en su plato de sopa. De espaldas a mi estaba una mujer en una silla de ruedas, rubia como su hija, que levantó el brazo señalando la silla que estaba a su lado. Me apresuré a sentarme y delante de mí me encontré un plato de sopa como el del resto de la familia. No dije nada, ni nadie de la familia hizo ademán de comenzar una conversación así que me centré en el plato de sopa.

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