Eras un hombre cuando te atrevías
y más hombre serías, mucho más,
si fueses aún más de lo que eras. Ni tiempo ni lugar
eran propicios, sin embargo tú querías crearlos.
Y ahora que se presentan ellos mismos, su oportunidad
abatido te deja. Mi leche yo la he dado y sé cuán tierno
es amar al ser que se amamanta;
pues bien, en ese instante en que te mira sonriendo
habría arrancado mi pezón de sus blandas encías
y machacado su cabeza si lo hubiese jurado
como juraste tú.
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