A los pocos días me dieron el alta, dijeron que ya estaba cuerda y que podía salir.
Fui a casa, donde me encontré todo desordenado por la policía y los abogados. No podía quedarme allí, estaba sola, no tenía a nadie y aquella casa estaba llena de recuerdos.
Hice la maleta y me puse en marcha. Fui a la ciudad, donde compré un apartamento y, a pesar de que tenía bastante dinero de mis padres, decidí buscarme un trabajo.
A los pocos días recibí un mail del doctor Raven, en la que decía que me invitaba a su casa a cenar con su familia. En la carta remarcó mucho el que Jeremy estaría allí.
Decidí aceptar la invitación en persona, así que salí de mi casa y fui al hospital. Cuando llegué y vi el rótulo de la entrada no me lo podía creer, se llama Hospital Psiquiátrico Northtown; igual que aquella ciudad a la que fui en mi imaginación.
-Sorprendida ¿eh? – una voz familiar interrumpió mis pensamientos.
-Si, doctor, en mis “sueños” soñaba que iba con su hijo a comprar a una ciudad llamada Northtown, no recordaba haberla oído, ya se por qué – reí.
-Si, bueno, eso no es del todo incierto, Jeremy venía de vez en cuando y te llevaba a dar paseos por el patio, hasta que un día te caíste.
-¿Me caí?
-Si, pero al parecer te vino bien. A las pocas horas despertaste y ya sabías donde estabas.
-Ah…el accidente de coche… - musité.
-¿Qué?
-Nada, nada. Por cierto, he venido a aceptar su invitación para la cena del viernes, prefería venir en persona.
-Ah, pues avisaré a mi esposa…Jeremy está deseando verte cuerda – dijo mientras se sonreía y volvía a entrar en el hospital.
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